A mí me gusta mucho andar por las montañas y por eso el verano pasado fui de excursión al oeste de Maryland durante dos semanas con un grupo de unas personas que no les conocía. Fuimos con dos guías, pero solo estuvieron allá por la seguridad y no nos ayudaron a guiar, ni cocinar. Nos enseñaron una vez en el principio pero eso fue todo. Cada día, una persona nueva guyó por las montañas, o cocinó, o limpió, o montó las tiendas de campañas. Era una rotación.
Cuando era mi turno guiar, y puesto que nunca había guiar por mapa, pasó un tiempo interesante. El paseo que usábamos en el bosque desapareció y teníamos que hacer otro. Desafortunadamente, alguien pisó en una colmena y las abejas nos persiguieron por un corto tiempo. Luego, estaba anocheciendo, y todavía no habíamos encontrado el paseo. Todos tenían hambre y sueño, pero a los guías no era tan peligroso por ayudarnos. Salí a buscar algo que puede ayudarnos, pero eran las tres en la mañana y no podía ver nada y por eso, me perdí.
Decidí dormir en un árbol puesto que no podía ver nada. Me desperté en la mañana con los gruñidos de un oso que quería comerme. El oso trepó al árbol, pero yo salté al otro árbol y bajé por el tronco a la tierra. El oso me persiguió por cinco milas y yo corrí tan rápido como fue posible pero tenía mucho sueño y no podía correr para siempre. Paró, y nos peleamos. El oso era muy grande y tenía muchos dientes afilados, pero soy muy fuerte, por eso el oso tenía miedo. Ataqué a el oso y le golpeó en la nariz. Corrió muy lejos de mí a otro bosque y nunca regresó. El grupo me encontró y fuimos a la cumbre de la montaña por el bosque.
Hola, soy el oso. NO vuelvas a Maryland. Te estoy esperando con mis amigos.